En el blog de Maxmartini leí que en Madrid Juventudes Comunistas organizaban un documental sobre las Trece Rosas, y me entró el gusanillo, así que decidí descargármelo, y puedo decir, sin duda, que no me arrepiento.
Ví los dos documentales: uno sobre la creación y vida de las JSU principalmente en Madrid, y otro más específico sobre la vida de las mujeres, y de estas trece mujeres en las cárceles, especialmente en Las Ventas.
Puedo decir, sin duda, que se te ponen los vellos de punta. Creo que no debería importar de qué ideología seas para que esas cosas te conmuevan (aunque sí importa), y sin duda, te hace mandar un poco lejos a aquellos que critican la memoria histórica, y más allá todavía a quienes defienden la “ley de punto final”.
Me recordó muchísimo al libro de Dulce Chacón titulado “La voz dormida”, libro que también recomiendo encarecidamente. La historia de sus personajes la podéis leer en este gran artículo que he encontrado en Internet: http://www.archivovirtual.org/seminario/lamemoria/ponencias/p2.htm
Supongo que casi todo el mundo ha escuchado hablar de las Trece Rosas. Para los que no, en Wikipedia aparece lo siguiente: Las Trece Rosas es el nombre colectivo que se les dio a un grupo de trece muchachas, siete de ellas menores de edad (entonces establecida en 21 años), fusiladas por la represión franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar de
El 27 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de
Es una breve información, pero ilustrativa. El nombre que he puesto para este post, “Que mi nombre no se borre de la historia”, el nombre del documental también, es la última frase que escribió Julia Conesa en la carta a sus familiares la noche en que la fusilaron.





También hay un libro que se llama así, verdad?, trece rosas...
Fuerza y honor.