Ayer estuvimos jugando al paintball. Era una de las actividades como alternativa al botellón que se organizan todos lo fines de semana.

Jugamos dos partidas. La verdad es que el campo era bastante chico, y la segunda vez, teniendo en cuenta que ya sabíamos lo que podía picar un bolazo de pintura, estuvimos mucho tiempo escondido (bueno, yo tuve un momento kakikace, aunque al final no me dieron y marqué yo, jeje). Pero nos lo pasamos muy bien. Te sube la adrenalina.

Ahora a ver si nos organizamos un partida de verdad en campo. La verdad es que con más gente, en un sitio más grande, y afinando un poco más la puntería, tniene que estar increíble.