Pasionaria

Dolores Ibárruri Gómez, llamada
Nació en Gallarta (Abanto y Ciérvana, Vizcaya) en el seno de una familia minera y carlista. Comenzó estudios de magisterio, pero abandonó la carrera para trabajar como sirvienta. Militó primero en las Juventudes Socialistas, que posteriormente crearían el Partido Comunista Español, que se integraría en el Partido Comunista de España.
Su formación escolar hasta los 15 años fue buena para la época. El ambiente familiar, las lecturas piadosas y su fortísimo carácter favorecieron una devoción religiosa que la llevó a las puertas del convento.
Comenzó su andadura política por vía matrimonial, al casarse en 1916 con un minero socialista llamado Julián Ruiz, con el que adquirió ciertos rudimentos de marxismo.
Ayudó a su marido en
En 1920, impresionada por el triunfo de
Tras años de penalidades y aventuras tuvo cinco hijos: Ester, Rubén, Amagoya, Azucena y Amaya (éstas últimas trillizas, de las que murió Amagoya al poco de nacer y Azucena a los dos años), fue afirmando su vocación política y encauzándola a través del periodismo de partido. El Minero Vizcaíno y
Debido a sus fuertes y punzantes discursos y a su activa militancia en las manifestaciones comunistas fue encarcelada varias veces. Poco tiempo después se destacó en el Congreso de los Diputados de la II República como diputada del Partido Comunista por Asturias.
Figura relevante durante la Guerra Civil, fue elegida Vicepresidenta de las Cortes en 1937. Durante este período se convirtió en un mito para una parte de España, siendo famosa por sus arengas en favor de la causa republicana. Suyo fue el lema «¡No pasarán!», acuñado durante la defensa de Madrid. Se opuso a la capitulación del coronel Casado. En un mitin en Valencia en 1938 pronuncio la polemica frase «Más vale condenar a cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable», en referencia al proceso del POUM. Tras finalizar la guerra civil española, se exilió en la URSS, donde perecería su único hijo varón Rubén Ruiz Ibárruri durante los combates por la estación central de Stalingrado.
Tras la muerte de José Díaz, fue escogida Secretaria General del PCE clandestino en 1942, aunque su relevancia fue decreciendo en los años siguientes. En 1960 presentó su dimisión, para pasar a ocupar el cargo de Presidenta del partido. La sustituyó en sus funciones Santiago Carrillo.
Tras la muerte del General Franco y durante la transición democrática volvió a España en 1977, y fue elegida de nuevo diputada por Asturias en las primeras elecciones democráticas, aunque su papel como política fue ya más simbólico que real. Murió en Madrid en 1989.
Algunas citas de sus discursos, como «Más vale morir de pie que vivir de rodillas» (frase original de Emiliano Zapata, popularizada por ella) o su «¡No pasarán!», forman ya parte del imaginario colectivo de toda






zosimo dijo
Una gran mujer, con caracter, como muchas relegada practicamente al olvido. Muy buen homenaje.
Bewsos
5 Marzo 2007 | 12:09 PM