Pequeñita, me siento pequeñita.

Garbancita, tan insignificante.

Partida en dos, más chiquitita aún.

Partida en tres: la cabeza, la dignidad y el corazón.

Quisiera desaparecer. Pero no, imposible, sigo estando ahí, probablemente equivocándome otra vez,

Quisiera saber el secreto del actuar correctamente, pero el miedo me invade y me ahoga.

 

Totalmente decidida, pero no más que otras veces en que también fallé.

No paro de apoyarme en recuerdos, para bien o para mal.

No paro de intentar dar argumentos, para seguir o para parar.

 

 Pequeñita en un mar de dudas, en una intersección de caminos, entre la cabeza y el corazón, entre la dignidad... en saber si eso afecta a mi dignidad.