ILUSTRACIÓN

A pesar de la teórica emancipación de la mujer, la doble moral al uso permitía que el marido tuviera una “entretenida”.

En duro contrate con la miseria de la calle de aquellos tiempos, algunos burdeles elegantes deslumbraban con un sofisticado artilugio procedente de Francia: el bidé, o “pila bautismal del sexo”, como lo denomina Ernesto Jiménez Caballero en so “Oda al Bidé”.

En cuanto a las técnicas de amor parece que con la mayor tolerancia sexual se introdujeron suertes antes desonocidas. En los manuales de confesores empieza a figurar la cinepimastia o masturbación entre los senos. Con cierta frecuencia se mencionaban también olisbos y consoladores.

Historia secreta del sexo en España (Juan Eslava Galán)