Me puse como meta personal estar totalmente recuperada anímicamente para los exámenes de febrero, y hoy puedo decir que prueba superada. Y debo dar las gracias a esa gente, la de siempre (y algunos a los que aún no he mencionado nunca), que ha hecho que me sienta de nuevo muy querida y arropada.
Y vuelvo a estar llena de ganas de salir, de no salir, de todo... y de muchos proyectos. Vuelvo a dormir de nuevo por las noches, y he aprendido a moverme pos las cosas que merecen realmente la pena, y por ellas son por las que lucharé.
No, mi vida no es de color de rosa, y seguiré con toda probabilidad escribiendo y sintiendo inseguridades, miedos y tristezas, pero ahora, y de momento, ya no más desde esa melancolía que me hacía caminar por la vida como un alma en pena.
Pero bueno, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga (ni que cien años dure – ni cuerpo que lo aguante, jeje-), y he aprendido, y he abierto los ojos. Y de nuevo vuelvo a ser yo, con lo bueno y lo malo que eso conlleve.





Me encantan esos subidones cuando llegan, estíralo todo el tiempo que puedas.
Besicos
Que buenooooo!!!
Ánimos!! Tu puedes con ellos que son pocos y cobardes!!!
Hasta pronto