Somos asi. Nos gusta jugar al perro y al gato. Las personas, en general, nos preocupamos de los otros cuando los estamos empezando a perder. Y es que quizás es cierto que no te das cuenta de lo que has tenido hasta que no lo has perdido.

Nuestras relaciones son como una cuerda. Cuando uno camina hacia un lado la cuerda tira del otro, que se debe acercar si no quiere que esta se rompa. La cuerda deja de estar tirante durante un breve periodo de tiempo. Y luego, quien se había acercado, ahora tensa, y es la otra persona quien se tiene que acercar.

Todo es orgullo, todo es desinterés mientras vemos a la persona en la palma de la mano, cuando esa persona se interesa por nosotros. Y miedo cuando ya no la vemos. Es entonces cuando reaccionamos, cuando la cuerda está tensa,

Pero puede ser que un día sea tarde y la cuerda se rompa, porque no hemos sabido reaccionar a tiempo.

¿Por qué, a veces, no somos capaces de hacer sentir querida a esa persona que nos quiere, y que lo demuestra, y a la que nosotros queremos? ¿Por qué tenemos que esperar a que se canse de demostrarlo?