Historia del sexo en España (Capítulo X)
EL IMPERIO SEGUNDA PARTE
En aquella época, una gran cantidad de casados eran traicionados por sus esposas. El marido engañado y el padre o el hermano de la adúltera podían disponer libremente de la vida de los amantes personalmente o por manos de la justicia.
En 1556, Felipe II había emitido una pragmática contra “los maridos que por precio consintieren que sus mujeres que sean malas de su cuerpo”. La tendencia se acentuó en el siglo siguiente. En las grandes ciudades era frecuente que la justicia condenara a los carnudos notorios al paseo infamante por las calles principales. Pera esta ceremonia, la cabeza del carnudo se adornaba con cuernos y ristras de ajos; la esposa iba detrás azotándole la espalda y el verdugo cerraba procesión azotándole a ella.
Otro lugar de encuentro entre hombres y mujeres era el teatro. Hay que tener en cuenta que los actores constituían una casta de gente perdida, a la negaban la comunión y el entierro en sagrado, pero eran objeto de deseo y curiosidad general.
Otra nota que llamaba la atención en la España barroca era la gran abundancia de eunucos. En 1600, el Papa Clemente VIII había autorizado la castración como medio de obtener cantores de torax poderoso y laringe infantil. El mercado de eunucos pervivió hasta 1903, cuando fue prohibido por León XIII.
Historia secreta del sexo en España (Juan Eslava Galán)




