Ayer, 11 de enero, fue el quinto aniversario del campo de detenidos de Guantánamo, una cárcel al margen de la ley, un sitio donde se tortura, se humilla, se veja. El manifiesto de la política que el Gobierno de Bush está extendiendo por todo el mundo. Una de las vergüenzas en el mundo de occidente. Un sitio donde se castiga a los presos con cambios de temperatura, exposiciones a luz, a sonidos estridentes. Un lugar donde existe un grupo de psicólogos especializados en informar sobre los “puntos débiles” de los presos para hacerles más daño. Una cárcel donde ningún preso ha sido declarado culpable, y solo diez han sido juzgados. Un infierno del que habría mil cosas que decir, y ninguna buena.

¿Cómo decir a otros países que siguen el ejemplo de EEUU que cumplan los derechos humanos si la mayor potencia mundial, con sus acciones y declaraciones, anula las normas de derecho internacional?

Por ello, ayer organizamos un acto (los del Grupo Universitario de Amnistía Internacional de Granada) en el que proyectamos la película “Camino a Guantánamo”, y se dieron, por parte de especialistas, dos puntos de vista, el jurídico y el psicológico.

Nos vestimos con los monos naranjas, a modo de protesta. Y aunque pensábamos que con los exámenes no iba a ir nadie, la verdad es que nos sorprendimos y acudieron unas treinta personas (gracias especialmente, aunque no únicamente, a Blas y a Mónica que respondieron a mi llamada personal).

Si quieres “felicitar” a Bush por este aniversario, solo tienes que pinchar aquí.

Si no has visto la película, te la aconsejo. La sinopsis es la siguiente: es la historia de cuatro amigos británicos que en 2001 viajaron desde Tipton, en las Midlands inglesas, para asistir a la bora de uno de ellos en Pakistán. Tardaron dos años y medio en volver a casa. En su viaje fueron capturados por la Alianza del Norte (formadas por distintas facciones de grupos armados unidos por el objeto de derrocar el régimen talibán) y luego pasaron a manos estadounidenses, que los condujeron hasta Kandahar. Tres de ellos fueron trasladados a la base norteamericana de Guantánamo, donde permanecieron más de dos años prisioneros, sometidos a humillaciones y
torturas. En el año 2004 fueron trasladados a Londres. Tras ser
interrogados fueron puestos en libertad sin cargos.

Esta película, evidentemente, ha sido censurada en EEUU.

Unámonos todos en un grito: CERREMOS GUANTÁNAMO.