Historia del sexo en España (Capítlo VIII)
RECONQUISTA SEGUNDA PARTE
La homosexualidad femenina se toleró en la Edad Media por razones doctrinales, puesto que su práctica no entrañaba derramamiento de semen. La masculina, en cambio, fue severamente reprimida.
El otro gran delito de índolo sexual fue el aborto que, junto con el infanticidio, estuvo muy divulgado como medio para controlar el crecimiento de la familia.
Durante la Edad Media fue bastante corriente no sólo que los clérigos mantuviesen mancebas, sino que las exhibieran públicamente como si de legítimas esposas se tratase. La costumbre tuvo su origen en los matrimonios espirituales, con teórica exclusión del sexo, que la Iglesia toleró en los primeros siglos medievales.
La farmacopea erótica ofrecía un amplio catálogo de remedios de origen tanto mineral como vegetal o animal. Los compuestos para remedios de amor eran muy pintorescos: por ejemplo, para enamorar a un hombre se le daba de comer pan amasado sobre el pubis de la mujer; para evitar que la mujer se quedara embarazada se friccionaba el pene con vinagre antes del coito; para espesar el semen y desarrollar la potencia sexual se recomendaba el potaje de turnas de toro (lo que justifica el dicho “de lo que se come se cria”).
A pesar de todos los remedios que proveían las hechiceras, se daban muchos casos de mujeres insatisfechas. Aunque quizás la íntima razón del desvalimiento amoroso fue olfativa más que estética. La cristinandad nacional se lavaba poco, y lo cierto es que el olor descompuesto del sexo femenino era perfectamente perceptible en torno a la mujer.
Sobre el siglo XV se difundió la creencia de que los brujos se reunían para celebrar una especie de misa sacrílega denominada aquelarre o Rabat en la que copulaban con el diablo y entre ellos, si respetar condición ni parentesco. El aquelarre viene a ser una mezcla de fiesta, misa negra, reunión secreta, romería, carnaval y orgía sexual. Los inquisidores interrogaban a sus víctimas hasta que, vencidas en el dolor y la desesperación, les confesaban, en sus más absurdos detalles, las patrañas que ellos mismos habían contribuído a crear.
Historia secreta del sexo en España (Juan Eslava Galán)




