Historia del sexo en España (Capítulo VII)
RECONQUISTA
La sociedad medieval, a pesar de sus intensas creencias religiosas, estaba mucho más desinhibida que la nuestra en lo que atañe al sexo. No obstante, como la Edad media abarca casi un milenio, podemos encontrar en ella las más variadas costumbres amorosas.
El conocido “derecho de pernada” es una leyenda morbosa, consistente realmente en que en el día de la boda el señor feuda extendía una pierna en el lecho de los recién casados. Esta costumbre provenía de cierta creencia de los pueblos primitivos de que el alma se transmitía por el semen que fecunda a la hembra; para evitar esta pérdida de alma, se recurre a un fecundador sagrado.
Otra imagen sexual de la Edad media es el cinturón de castidad. Es cierto que algunos esposo celosos impusieron el uso diario de esta prenda a sus esposas.
Un símbolo sexual fue el cabello largo, que el hombre exhibía libremente, en tanto que la mujer, que lo llevaba largo y suelto mientras se conservaba virgen, se lo cortaba o recogía en cuanto se casaba. Y los torneos se convirtieron en teatros eróticos en los que el hombre combatía por un fetiche que simbolizaba el himen de la amada.
El matrimonio entrañaba la obligación del débito conyugal, incluso si era reclamado en días de abstinencia. A efectos legales la convivencia no era imprescindible.
La mujer debía permanecer fiel al marido. Sólo en dos casas su yacimiento con otro hombre que no fuese su marido no se consideraba adulterio: por violencia o por yerro. El Fuero real concedía al marido burlado la facultad de perdonar a los culpables o ejecutarlos, pero no podía perdonar a uno de ellos y castigar al otro.
Historia secreta del sexo en España (Juan Eslava Galán)




