Soy bastante aficionada (para mi desgracia) a las apuestas y los retos. Pero esta vez se trata de algo diferente, esta vez está en juego mucho más de lo que en un principio pudiese aparentar.

Tengo un reto conmigo misma. No hay tiempo, ni castigo, ni premio. El propio castigo es el perder, y el propio premio es el ganar. Gano demasiado y pierdo demasiado. Es algo que otras veces ya he experimentado.

Pero esta vez estoy totalmente decidida a no perder. Es algo que ya debería haber hecho hace mucho tiempo. Y estoy decidida a ser consecuente con mi decisión, y con sus posibles consecuencias. Otras veces me he echado atrás y siempre me he arrepentido. En los momentos de flaqueza pensaré en lo mucho que me ha perjudicado el ceder.

El cronómetro se ha puesto a cero, y todas derrotas anteriores será lo que me de fuerza para esta vez derrotarme a mí misma, lo que se convertirá en un ganar.