Historia del sexo en España (capítulo III)
REACCIÓN CRISTIANA
El cristianismo decretó que el placer era pecaminoso e impuso un ascético código moral basado en la represión de la sexualidad. Pero las ideas eclesiásticas contra el sexo no parten de Cristo, sino probablemente de San Pablo (aunque el definitivo impulsor de los prejuicios cristianos fue San Agustín), un hombre que renunció a casarse debido a la enfermedad crónico, posiblemente repulsiva que padecía. Este hombre, atormentado por las limitaciones que su enfermedad le imponía, despreciaba el sexo y lo consideraba sede del pecado. No obstante, admitía el sexo y lo consideraba como mal menor, aunque pensaba que el que aspiraba a la perfección debe abstenerse de la mujer.
La idea del sexo como pecado fue cada vez extendiéndose más, y hubo incluso quien decidió castrarse como mérito para alcanzar el presbiterio, en seguimiento de un pasaje del Evangelio de San Mateo: 19-12: hay eunucos que se castraron por el reino de los cielos.
Por estos caminos se llegó a exigir el celibato clerigal.
Clemente de Alejandría reguló el sexo en el matrimonio: se prohibió trato carnal durante el día, al regreso del mercado, tres días antes de toa la comunión, en vísperas de fiestas.... Naturalmente esta castidad dio sus frutos. La moderna psicología establece que la abstinencia es causa de trastornos mentales.
Se declaran posiciones pecaminosas todas las posturas del coito excepto la frontal o misionero.
Al principio, la jerarquía eclesiástica trató a la mujer con mimo y respeto e incluso abogó por su emancipación. Pero posteriormente se padres de la Iglesia llegaron a la conclusión de que la mujer no está hecha a imagen y semejanza de Dios y que, por lo tanto, debe ocupar un puesto subalterno. Incluso deliberaron si la mujer tiene alma (Concilio de Macón).
Historia secreta del sexo en España (Juan Eslava Galán)





maria angelica dijo
quisiera que alguien me diga de donde es las moscas cantabricas afrosidiaco
17 Febrero 2009 | 12:08 AM