Porque se nos va la fuerza en las palabras. Porque, a veces, se nos llena la boca de promesas, de buenas intenciones. Y no nos damos cuenta de que las palabras se las lleva el viento, que lo importante es actuar, estar… y a veces no nos damos cuenta de que nuestras palabras entran por un oído y salen por otro, porque desde hace tiempo no estamos ahí para nada… ni para nadie (o casi nadie)





Que verdad!
Se nos va la fuerza por la boca, otro dicho que tiene mucho que ver con lo que dices. Mejor sería si actuasemos más y hablasemos menos, o si por lo menos, hicieramos lo que prometemos en esas palabras que se las lleva el viento.
No somos por lo que pensamos, ni por lo que decimos; somos por lo que hacemos.