Todos los hemos conocido, o incluso todos lo hemos sido en algún momento. Hablo de los denominados vampiros emocionales. Sus reglas son las siguientes: los demás están para satisfacer sus necesidades; su idea de justicia es obtener lo que quieren cuando lo quieren; en las relaciones interpersonales reciben, pero nunca dan; ellos nunca cometen errores, nunca se equivocan y sus motivos son siempre puros, nunca es culpa de ellos, y cuando no se salen con la suya son capaces de hacerle la vida imposible a las personas que les han negado algo.

Ejemplos de estos vampiros se encuentra en la clasificación que el doctor Bernstein hace en su libro “Vampiros emocionales”.

- Vampiros antosiciales. Son ajenos a las reglas sociales, son adictos a la excitación. Lo único que buscan en la vida es pasarlo bien y una gratificación inmediata de todos sus deseos. La gente los acepta con facilidad y rapidez, y en seguida se queda cautivada por ellos. Además de esa diversión momentánea, poco tienen que dar.
- Vampiros histriónicos. Viven para conseguir atención y aprobación. Pero todo lo que se ve es un mero espectáculo y no es lo que se recibirá de ellos. Ellos piensan que nunca comente errores o tienen malos pensamientos sobre alguien. Sólo son personas agradables que quieren ayudar, y si se les cuestiona eso es posible entonces sufrir.
- Vampiros narcisistas. Son aquellos que se ven como las personas más inteligentes y con más talento. Nunca piensan en los demás. Te harán sentir una persona especial cuando necesitan algo de ti, pero cuando lo consiguen no se acordarán ni de tu nombre.
- Vampiros obsesivos – compulsivos. Afanan la perfección e intentan controlarlo todo.
- Vampiros paranoicos. Su objetivo es conocer la verdad y desterrar la ambigüedad de sus vidas. En su mente todo significa algo y todo se relaciona con los demás- su recelo evita que se le diga toda la verdad y sus dudas constantes espantan a la gente que promete estar a su lado.

Es posible que veamos reflejados a gente de nuestro alrededor, quizás incluso en más de una categoría. También puede ser que nos hayamos encontrado con un espejo.