RESCATE DE MI ANTIGUO BLOG

“No hay nada más triste que un recuerdo feliz”

Vivimos anclados en el pasado o pendientes del futuro. Rara vez prestamos tiempo al presente, rara vez lo valoramos, hasta que ya no forma parte de nuestro presente, hasta que empieza a ser parte de nuestro pasado. Nos pasamos la vida poniéndole pegas al momento en que vivimos y, cuando pasa, nos arrepentimos de no haberle sabido sacar el jugo, porque, como se suele decir, “cualquier momento pasado fue mejor”, porque ahora nos damos cuenta de que éramos felices, y eso nos entristece.

Y entonces, ¿para qué nos empeñamos en ser felices si luego eso nos entristece? ¿es posible tener miedo a ser feliz? ¿realmente es miedo a ser feliz, o es miedo a perder esa felicidad, y que entonces todo nos parezca peor de lo que realmente es?.

Supongo que el poder experimentar la tristeza es porque has experimentado lo que es la felicidad, y que los malos momentos son los que nos hacen valorar los buenos, como una especie de equilibrio. Hoy he decido que yo no quiero decir me muero habiendo sido feliz, quiero decir me muero feliz, porque si tengo que decir “he sido” será una muerte triste.

Aunque, bueno, siempre será mejor decir "he sido", que no poder decirlo siquiera, aunque al decirlo se remarque la trsiteza, la añoranza y la melancolía.