RESCTATE DE MI ANTIGUO BLOG

Hay quien podría decir que un beso es la lengua en movimiento (bueno, eso siempre que el beso fuera con lengua). y es cierto, a veces puede ser solo eso, pero otras veces puede significar mucho más.

Con un beso se puede decir hola, y se puede decir adios. Con un beso se puede demostrar deseo, o gratitud, o afecto. En la historia un beso también ha sido un símbolo de una traición, o de respeto.

Con un beso puedes decir “te echaré de menos”, “quédate conmigo”, o “hasta siempre”. Hay besos de amor, y besos de otro tipo de amor al que llamamos amistad. Hay besos de “no te preocupes”, besos de “estaré siempre que me necesites” y besos de “me alegro de verte, de que estés aquí”.

Está el primer beso, y también el último. Hay besos dulces, y otros más amargos. Hay besos robados y, a veces, besos accidentados (que en algunas ocasiones resultan no serlo tanto). Hay besos largos, besos cortos; besos apasionados y besos más delicados. Hay besos soñados, besos añorados, besos que no se dan, y besos que no se dan con la boca sino con la mirada. Besos en la boca, en la mejilla, en el cuello, en la frente, en la mano, en la nariz...

“No nos daremos ni cuenta pero en cada beso pondremos la vida, daremos el resto”