Como ya hemos visto en las noticias, Castro no es inmortal… vamos, que lo mismo no muere en esta recaída, pero morirá. Y la pregunta que todo el mundo se hace (bueno, que lleva haciéndose desde hace mucho pero que ahora resuena en voz alta) es: ¿qué pasará después de Fidel Castro?

Por supuesto, en las quinielas se dejan escuchar voces norteamericanas que están deseando meterle mano al asunto, en su ya proclamada “cruzada para salvar del mundo”. Y es que el Imperio estadounidense ya tiene desde hace tiempo planes para Cuba, y ahora está desempolvándolos mientras se frota las manos. Es solo cuestión de tiempo que el “Ojo de Mordor” desvíe su mirada de Oriente Próximo y se ocupe más intensamente de sus “aislados” vecinos comunistas.

Y ello sin duda dificultará que el cambio de Gobierno, ya sea hacia un régimen democrático, o siguiendo la estela de Castro, sea pacífico, porque lo que está claro es que allí donde EEUU tiene interés, se derrama sangre.

Probablemente, viendo la sumisión internacional que se le tiene a Bush and company, conseguirán trinchar el pavo. La gran incógnita, entonces, será cómo reaccionará el pueblo cubano, cuánto tiempo tardará en olvidar las ideas socialistas y se incorporará la “mundo civilizado”, capitalista y globalizado. Y qué amigo de Bush (o de su sucesor) será puesto en el poder.

No soy partidaria (por supuesto) de las dictaduras, y ni tan siquiera soy devota de Fidel Castro. Pero abogo por una resistencia y oposición a EEUU y al capitalismo conservador e individualista que, desde hace tiempo, está siendo la gran lacra, junto con la religión, que está terminando con el mundo.

Recojo las palabras (que comparto plenamente) de una Cubana, publicadas en 20 minutos dentro de una entrevista más extensa: “El futuro sólo compete a los cubanos, exclusivamente nos toca decidir a nosotros. Con o sin Fidel, es un asunto nuestro. Ni Europa, ni EEUU”.