Nos encanta sacarle "peros" a todo, complicarnos la vida y no dormir por las noches. Cuando estamos en un momento bueno de nuestra vida, en vez de limitarnos a disfrutarlo, le sacamos punta, como si algo malo tuviera que estar encubierto, como si hubiera gato encerrado... y no nos damos cuenta de lo bien que estábamos hasta que ha pasado... y nos arrepentimos de no haberlo disfrutado al cien por cien....
¿Para qué engañarnos? No es algo nuevo. Eso pasa con todo. Incluso con la gente, no la valoramos hasta que no la hemos perdido, y luego vienen las lamentaciones.
Todo sería más fácil si nos limitáramos a aceptar las cosas tal y como nos vienen, sin jugar a ser directores de género dramático. Todo sería más fácil si nos atreviésemos a expresar lo que sentimos a los demás sin miedos ni vergüenzas. Viviríamos más intensamente si aprendiéramos a disfrutar el presente sin preocuparnos tanto del futuro y sin tenerle rencor al pasado.
Todo, normalmente, es tan fácil que tenemos que empezar a complicar.





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