Técnicas coercitivas de interrogatorio. Es el nombre con que los Estados Unidos llaman a sus métodos autorizados con los que interrogan, entre otros, a los prisioneros de Guantánamo.

Algunas de estas técnicas, que no dejan secuelas físicas, pero que son igualmente devastadoras, son las siguientes:

- Aislamiento prolongado: una persona aislada por meses sin causa justificada causa depresión y desorientación. Un persona en estas circunstancias comienza a oír voces, hablar con personas inexistentes y se mantiene agazapado en un rincón.
- Privación y manipulación sensorial: El encapuchamiento con música elevada aísla al prisionero, le impide respirar y le produce pánico y desorientación. Tras 40 minutos comienza a sufrir alucinaciones. El uso de luces potente e interrupciones cada cuarto de hora son prácticas utilizadas tanto por tropas norteamericanas como británicas en Irak y Afganistán.
- Humillaciones sexuales y de otro tipo: Los abusos sexuales causan dolor y humillación. Obligar a la víctima a permanecer desnuda, o a adoptar posturas sexualmente degradantes, utilizar los prejuicios de género y homosexualidad suponen una agresión contra la identidad de la víctima que además suele padecer el aislamiento de su comunidad.
- Largos periodos de tiempo con interrupción reiterada del sueño afectan a las habilidades del razonamiento, a la memoria a corto plazo e incluso al deterioro en el habla
- Técnicas de semiasfixia, ejecutadas con plásticos, toallas y aguas.
- Sometimiento a calor o frío extremos, a ruidos permanentes o luces deslumbrantes.
- Simulaciones reiteradas de ejecución.
- Ojos vendados casi permanentemente,

En fin, antes estas evidencias, y totalmente indignada, no me cabe otra cosa que exigir el FIN DE LA TORTURA y el CIERRE DE GUANTÁNAMO.

Fuente: página oficial de amnistía internacional.

Mohammed C., ciudadano de Chad nacido en Arabia
Saudí, sólo tenía 14 años cuando fue detenido en
Karachi, Pakistán, en octubre de 2001. Lo llevaron a
una prisión, donde al parecer lo suspendieron de las
muñecas. Afirma que lo mantuvieron en esa posición
entre 10 y 16 horas al día durante aproximadamente
tres semanas, siempre con los ojos vendados excepto
unos cinco minutos al día para comer.A finales de noviembre de 2001 pasó bajo custodiaestadounidense y su pesadilla continuó. Afirma quelo vistieron con un peto azul, lo encapucharon, lo esposaron,le pegaron, lo amenazaron con matarlo y le llamaron varias veces “nigger”, un término inglés ofensivopara las personas de raza negra que él nunca habíaoído. Luego lo llevaron en avión a la base estadounidense de Kandahar, en Afganistán, donde según afirma lo agredieron, lo mantuvieron desnudo, lo empaparon
con agua helada y le dijeron que le cortarían el pene
con unas tijeras. A principios de enero de 2002, lo trasladaron a Guantánamo, donde según afirma lo suspendían de las muñecas durante hasta ocho horas seguidas, lo golpeaban, le impedían dormir, lo sometían a iluminación estroboscópica y a temperaturas extremadamente bajas y proferían contra él insultos racistas. En 2003, al parecer
un interrogador le quemó con un cigarrillo el brazo,
donde aún tiene cicatrices.En mayo de 2004 lo trasladaron al Campo 5 deGuantánamo, donde las condiciones son extremadamenteduras. Allí está recluido durante hasta 24 horas al día en régimen de aislamiento en una pequeña celdade cemento.
Mohammed tiene ahora 18 años. Lleva en el Campo
5 más de un año, y bajo la custodia del ejército estadounidense tres y medio,
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Desde el 11 de septiembre de 2001, la reclusión prolongada con poco o ningún acceso al mundo exterior de miles de personas detenidas en la “guerra contra el terror” ha facilitado el uso de la tortura y los malos tratos. Estados Unidos ha recluido a unas 70.000 personas fuera de su territorio desde finales de 2001, y se cree que son más de 10.000 las que continúan bajo custodia estadounidense en prisiones y campos de Estados Unidos, Cuba, Irak y Afganistán. Según los informes, también hay personas recluidas en otros lugares secretos de detención.